FÚTBOL PROFESIONAL

EL ÚLTIMO ABRAZO FUE TRIPERO

Gimnasia venció por 2 a 0 a Newell’s con goles de Nicolás Ortiz, en su debut, y Ezequiel Bonifacio. El “Indio”, el Triperío y el aliento a Pedro Troglio. Fue una noche cargada de emociones.

A lo lejos comenzaron los abrazos, era él. Se acercó a medida que pudo y siguió saludando y abrazando, era Pedro Troglio que volvía al Bosque a ver al Lobo; esta vez desde un palco junto a dirigentes, la próxima será desde el banco de suplentes. El “pedrooo, pedrooo” se escapó entre los que lo perseguían para sacarse una foto en ese recorrido interminable de la ochava de 60 a la subida del palco; pasos atrás, avanzaban sus hijos y Victor Bernay.

El torneo se terminó para Gimnasia en un partido que tuvo varios condimentos, en cuanto al juego fue superior a Newell’s, pero todo dio un giro para el lado emotivo. 43′ del primer tiempo y el “Indio” lo llama a Colazo y le da algunas indicaciones previo a un tiro libre que tenía como ejecutante a Lorenzo Faravelli; el rosarino lo buscó al ex Xeneize que con un salto de ballet desvió la pelota y entró, para definir con todo lo que tenía, Nicolás Ortiz, el hijo del DT. Abrió la cuenta en el ocaso de la primera etapa.

No pasaba mucho en el complemento, Newell’s se dedicó a tener la pelota y generaba alguna que otra oportunidad con el llanero solitario, Luis Leal. El juego entró en una meseta, el mendocino movió las piezas y Ezequiel Bonifacio saltó al terreno de juego para renovar los aires por afuera: el propio marplatense se llenó la boca de gol y festejó para todo el delirio albiazul cuando quedaban 8 minutos de partido. Fue todo, 2 a 0.

Los aplausos, el “indioo, indioo” cayó desde los cuatro vientos y el propio DT, acompañado por los jugadores, se fundió en el aplauso que quedará en lo más emotivo de su memoria. Un momento eterno.

 

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