“GIMNASIA ES UN FENÓMENO SOCIAL”

Rafa Ton, reconocido escritor y forjado como Gimnasista, reflexionó en SOMOS LOBOS sobre el Clásico Platense. En El Bosque se enamoró y defendió su pasión. Habló de las raíces de la institución: “Gimnasia es plural. Gimnasia es pueblo”. Destacó el valor de una casa propia: “Al Bosque se lo tiene que querer con hechos, con semillas y no solo con discursos”. Y también se refirió al debate de las Sociedades Anónimas Deportivas, siempre presente en este contexto del fútbol argentino: “Se busca que la gente crea que va a venir un empresario exitoso porque tiene plata y nos eleve en lo más alto”.

¿Qué clásico es el que más recordás? Tanto local, como visitante ¿Que gol disfrutaste más?

Empiezo por los goles. En el Bosque: El gol del turbo Vargas para el 4 a 1 que les arruinó el torneo y su centenario; el gol de Cuevitas en el 2010; uno de Hugo Romeo Guerra, clásico que fuimos con mi amiga Andrea Celi a la platea, algo inusual; y los 2 goles del Pampa Gambier, la entrada esa tarde me la regaló Marito Díaz y donde se me ve flaquito y adolescente,  pegado al alambrado en la portada de “Tribuna Gimnasista”. Goles de visitante, el de Perdomo y uno de penal que hizo el uruguayo Bengoechea, no por el gol en sí, sino por una anécdota personal, que me sigue haciendo reír. En estadio “neutral”, aunque lleva el nombre de un jugador de Gimnasia, el gol de Licht en el Minella en el 2014.

Rafa Ton junto a Andrea Celi, festejando el triunfo del lobo

Los clásicos: todos. Obviamente hablo de cuando podía ir la hinchada de Gimnasia y los simpatizantes rivales. Cuando se jugaba en el Bosque o sobre calle 1. Sobre todo por la manera de vivirlos en la previa y en la tribuna, siempre mil anécdotas, mucha emoción y esa cuestión que sucedía unos minutos antes de comenzar, donde la hinchada de Gimnasia desplegaba su mayor colorido, con mucho estruendo, mucho salto, hasta llegar a la explosión de la salida del equipo, los papelazos donde quedaba todo blanco, los humos, las piñatas, las cartulinas blancas y azules, las miles de banderitas al unísono. Ese eterno contraste de una tribuna que moderamente esgrimía resultados y otra que era entrega, pasión, incluso excesos, ese diferencia me sigue conmoviendo. Marcaba que esos partidos eran mucho más que dos equipos de futbol.

¿Que tiene Gimnasia que lo diferencie de Estudiantes, en el marco político y social?

Es un tema muy largo, da para mucho. Tiro una evocación que, creo, algo grafica: el tristemente recordado 2 de abril, la inundación. Pasabas por la sede de Gimnasia y había centenares de hinchas triperos, recibiendo ropa, lavandina, alimentos. Cargando, repartiendo, varios días, yendo a los barrios a ayudar, llegaban camiones y camionetas con donaciones, se hacían puentes de manos para ordenarlas y distribuirlas. Mientras tanto lo que salía en los medios era la foto del hombre que dirige y decide todo en el otro club, con un bote…

Una cosa es lo que ocurre y otra la que los medios de prensa eligen difundir sobre ese suceso, según sus conveniencias. En aquellas horas, un hincha de Gimnasia, el Juez Luis Arias, batalló para que se investigaran la cantidad de fallecidos, un juez que lamentablemente fue destituido, luego del cambio de gobierno, tras defender el derecho a la huelga de los docentes y querer frenar los tarifazos.

Otro hecho real que ilustra lo que genera Gimnasia: una tarde paso por calle 1, y veo unos albañiles trabajando en 55, uno de ellos tenía un gorro de San Lorenzo. Sigo, doblo por 60 hasta el Bosque y llego a nuestro Estadio, estaban: Walter Lemejis, los Valledor, Fabián Ambrogi, Lea Di Tomnaso, Pato Ward, los Britos, Celina Riafrecha, toda gente querida, no quiero nombrar más porque me voy a olvidar de alguno y es injusto. Ellos estaban pintando y refaccionando el Estadio de Gimnasia. Es decir, en otros clubes tenían que pagar para ese trabajo, mientras que en Gimnasia, “Por y para el Bosque” profesionalmente se dedicaba a eso, por amor. En Gimnasia una explosión destruyó un bufet en el Bosquecito y un grupo de hinchas guiado por Lito Gárgano lo levantaron a nuevo. Por amor a Gimnasia. Gimnasia es plural. Gimnasia es pueblo. A Fercho Domínguez, cuando me invitó a participar en la revista Ginasiá! Junto a Juan Maldonado, Marcelo Zilla y otros triperos, le preguntaban, los que no eran de Gimnasia, una y otra vez: ¿Quiénes bancan esto? ¿Qué empresa o empresario está detrás? No había forma que entendieran que se hizo con la banca de la gente, entre todos los que la querían leer. Hubo muchos grupos, varias filiales, que sin buscar rédito han beneficiado a Gimnasia con obras y proyectos.

Estos grupos son parte de la identidad de Gimnasia, no son algo de otras instituciones, y más allá de esto, las diferencias son notorias, desde la camiseta que ellos eligieron copiando un modelo europeo, un diseño muy poco original, claro, y, al otro lado, Gimnasia con ese uniforme único y ni hablar del escudo. También, obviamente, las características sociales de ambos clubes son distintas. Justamente: Gimnasia es un fenómeno social. Algunos querrían tener una gira por Europa como la que hizo Gimnasia, siendo destacados por triunfos sí, pero más importante por dejar una imagen ganadora, limpia y vistosa, del futbol argentino. Pero Gimnasia es más que el Expreso del 33, o el equipo de tercera división que doblegó a los “profesores” en un clásico, es más que el campeón del 29, o el campeón del ascenso de 1952 cuando se llamaba Gimnasia de Eva Perón o significa mucho más que La obtención invicta de la Copa Centenario, habiendo eliminado antes al otro equipo de la ciudad. Gimnasia es: La donación de sangre en fechas patrias. La filial de héroes de Malvinas. La foto del Doctor Favaloro abrazado a la camiseta de Gimnasia en Cleveland. La bestia Pop de los Redonditos de Ricota. Los únicos que plantamos árboles en el Bosque, mientras aparecieron organizaciones que hablaban mucho, los hinchas de Gimnasia, en un aniversario de su estadio, con Dardo Cotignola, con Néstor Basile, fuimos a plantar árboles, porque al Bosque se lo tiene que querer con hechos, con semillas y no solo con discursos. El terremoto por un gol. La primera obra de teatro actuada por hinchas haciendo de hinchas, aquel “Vení que te cuento” que llenó el Coliseo Podestá y el Teatro Bar, éste en varias ocasiones. La defensa por el Estadio del Bosque encabezada por Néstor Basile, en los 90 cuando nadie, pero en serio nadie apoyaba, ni creía, salvo hinchas de Gimnasia. Mil canciones tribuneras que nos hicieron reír por su ingenio, incluso los afiches futboleros, que gradualmente se transformaron en memes de internet, brotaron de hinchas de Gimnasia. La manga con forma de Lobo. La primera bandera gigante pintada del mundo del fútbol. ¡El Arquitecto Luis Díaz y su esposa Teresa, que presentaron tantos proyectos! fueron engañados con promesas tantas veces, no querían fama, ya eran reconocidos por su excelente labor en todos lados, es gente que ama Gimnasia. El Gordo Montesino, que falleció en una asamblea, se descompensó batallando por un Lobo en el Bosque. “Chiquito” Giorgi que gigante como era, arriesgando su vida, se subió al techo del polideportivo porque “había” que arreglarlo. Roberto “Topo” Sanguinetti, creador de Centinelas del Bosque, que película o canción que conocía la asociaba a la lucha por 60 y 118. Son tantos hinchas que tanto dieron.

¿Cómo crees que se hace para mantener vivo el sentido de pertenencia de un club?

Una familia muy tripera, suele contar porqué su abuelo se hizo de Gimnasia y ellos heredaron su pasión. Siendo niño, rondaba por calle uno, vestido muy humildemente y descalzo. Vio gente que entraba a una cancha y se acercó a la puerta de ingreso. Allí recibió la advertencia “Acá sin alpargatas no podes entrar pibe.” Una semana después, por el Bosque volvió a ver gente ingresando a un estadio,  griterío. Se acerco mucho más tímidamente. Una persona lo vio y le preguntó ¿querés entrar? Y él tímidamente se miró los pies descalzos. – ¿Y? – escuchó mientras le tendían la mano y posteriormente lo llevaron a conocer la tribuna de Gimnasia.

Bueno, eso necesita Gimnasia, la inclusión como prioridad. No hablo de propagandas de “busco más socios” o “miren que hago algo para tener socios”, estoy diciendo trabajar en silencio e ir a buscarlos, ir a los barrios, que sepan que pueden pertenecer. Que el socio, carnet en mano, pueda usar la pileta, tener un gimnasio, saber de la historia del club, y, por ejemplo, para eso puntualmente, tiene gente muy idónea trabajando en el museo. Yo creo que las camisetas no tienen que ser un lujo exclusivo para gente de clase media, hoy la mayoría no está incluida, no es consultada, no le hacen ver que pertenece. ¿Cómo va a tener sentido de pertenencia? El proyecto debería ser contener, sumar almas, hacer entrar a la fiesta del Bosque a muchas más personas. El dinero se debería generar  formando jugadores y vendiendo al exterior, como en la época de Griguol pero haciendo obras y sumando deportes, y administrando bien, y, paralelamente, trayendo publicidades para un club popular, no pedirle todo al socio.

¿Cómo vivía Néstor Basile los clásicos?

Las más indicadas para contar esto serían Malena y Marilyn, sus hijas. O incluso Ana Lía, su gran compañera. La tarde del 4 a 2,  goles de Sanguinetti, Sosa y Enría, me acuerdo que volvió gritando al Mondongo, como un niño. Pero contaré algo sobre Néstor que grafica como vivía Gimnasia: su viejo, Alberto, desistió de ir como arquero a Huracán, donde le pagarían un  sueldo, se negó a ir porque era hincha de Gimnasia. Punto. Se quedó, aunque su club no le pagaba un peso. Muchos años después, Néstor descartó una publicidad, un gran ingreso económico anual, para su periódico mensual “Tribuna Gimnasista” de una gaseosa muy conocida. ¿La razón? porque tenía los colores del clásico rival y consideraba que era una falta de respeto a los lectores. No le importó perder dinero, porque realmente, no era verso, el dinero no estaba entre sus prioridades. Ese sentimiento por Gimnasia, por su condición social, por su camiseta, ni hablar su estadio, no había suma de dinero que pudiera cambiar eso. Desechó ofertas para trabajar en Capital Federal como periodista deportivo, porque lo alejaba de Gimnasia. En su exilio durante la dictadura, éste admirador de Arturo Jauretche y fanático del tango, sufrió muchísimo por no estar cerca del Lobo.

Si tenés que elegir un jugador y un entrenador para que representen a Gimnasia ¿A quién elegirás para que el domingo juegue?

Para éste domingo ¡Los que están! Siempre los que están, transmitiendo la mayor tranquilidad posible. Ya sé, lo sabemos todos, los triperos somos muy sanguíneos, cuando perdemos somos los peores, somos catastróficos, cuando ganamos “de ahora en más vamos a ser imbatibles” y nadie nos iguala en la manera de festejar. Lo mismo con los jugadores, en algunos casos dos gambetas y ya decimos que se parece a Maradona, dos errores y aseguramos que no merece el puesto. Es lógico que pase esto en un mundo que se mueve rápido, y mal, creo yo, pero en éste caso creo imprescindible entender que los que están son los mejores. Y eso sí, cuando termina el torneo, se debe evaluar el desempeño del departamento de futbol, cuanto se gastó, que refuerzos trajo, los números del técnico, desempeño de los jugadores.

Tengamos en cuenta que vamos a ir a jugar a un estadio que nos es totalmente ajeno, donde no hemos tenido buenos resultados. Estoy hablando del escenario donde fue asesinada una persona en el 2013 y a partir de allí todos los hinchas no pudieron ir más de visitante, dato que algunos medios parecen olvidar. Por lo que vi en el resumen, del triunfo de los suplentes de Talleres de Córdoba, el campo de juego parece de una división menor. Lo que sí creo, más allá de estos datos, y lo repito: es que tenemos que estar unidos, empujando cada uno dentro de sus posibilidades.

¿Cómo ves el presente del club, dentro de un fútbol que parece hacerle un guiño a las sociedades anónimas?

Del presente del club creo que hay que hablar después del clásico. Antes, creo yo, no sirve. Ya, pronto, vendrá el momento de poner en la balanza aciertos y errores, contabilizar cuantos ladrillos pusieron, que resultados deportivos dejaron, ver el promedio, analizar refuerzos, considerar que trajo de positivo, o no, la contratación de tal gerente, la venta de tal jugador o el rechazo a tal propuesta, que peso han demostrado para la elección de estadios en la Copa Argentina, etc, etc…

En cuanto a las sociedades anónimas es un tema muy preocupante. Se busca que la gente crea que va a venir un empresario exitoso porque tiene plata y nos eleve en lo más alto. ¿Qué pasa en la realidad?: Juegan a la lotería con el dinero que ponen los socios, venden y compran jugadores según el capricho de una sola persona, sin que los socios lo puedan reemplazar.

Hay clubes que son manejados como kioscos, una sola persona elige, trae los técnicos que él quiere sin consultar, vende jugadores por millones y no destina a obras, pide prestamos y aumenta la deuda del club, sinceramente no me gustaría eso en Gimnasia. El mecanismo del negocio necesita 5 equipos, como mucho, que sean los que ganen. Creer que se puede competir gracias a un empresario, cualquiera sea, por cantidad de billetes contra esos equipos que tienen socios a nivel nacional, es demasiado inocente. Parte de la prensa deportiva se olvida de cómo han sido los gerenciamientos en Argentina,  habría que preguntarle no a los periodistas ni a los empresarios, sino a los socios de Mandiyú, de Ferro, de Argentinos, de Quilmes, a ver que cuentan de los gerenciamientos.

Para esto hay que entender que los clubes son entidades históricas de nuestro país, parte de nuestra identidad, pulmones sociales donde se respalda el deporte. No son meros equipos de futbol con fans de jugadores o técnicos, como pretende la televisión, para asegurarse cobrar por las transmisiones.

Y en Gimnasia, hasta ahora, nadie me ha logrado mover de una convicción, los Triperos nos tenemos que unir para tener: 1) un estadio más grande y localista. 2) Espacios y servicios específicos para las inferiores para generar jugadores con identidad y que luego puedan ser vendidos y repatriados con prudencia. 3) Trabajar para sumar socios con cuotas a medida del bolsillo de cada uno, para que todos – todos – puedan ser socios. Con estas tres medidas como norte, sin descuidar los deportes, obviamente, las alegrías futbolísticas que el hincha de Gimnasia sobradamente merece, se van a lograr. Gimnasia, merece un complejo deportivo para inferiores; debería entregar camisetas y carnets a chiquitos de La Plata, Berisso, Ensenada y Magdalena, es decir fomentar el amor por Gimnasia a futuros nuevos socios y deportistas; Gimnasia debería sumar obras como el techado de la pileta para que se use todo el año, un resto bar a precios populares en el Bosque, un gimnasio amplio y equipado en ese predio. No es fácil pero es posible. Ya lo dice el refrán: “Cuando no hay Voluntad hay mil excusas. Pero cuando hay deseo real hay mil recursos.”

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