ASÍ ES ESTE AMOR

Facundo Oreja dice adiós a Gimnasia. El “Indio” Ortíz le comunicó al jugador que no será tenido en cuenta para la próxima temporada y no renovará su contrato.

Llegó en el año 2012 al Lobo y han pasado ya siete años. Facundo Oreja ha sido el lateral derecho en 221 partidos desde aquel día en El Bosque, donde el equipo de Pedro Troglio derrotó a Boca Unidos por 2 a 1 y la tribuna ya coreaba su nombre tras salvar un gol sobre la línea; hasta su último partido ante Argentinos Juniors en La Paternal, donde se fue expulsado en el complemento.

El nacido en Mar del Plata ha vivido buenas y malas, pero siempre ha sido elegido para ocupar el lateral. Primero por Pedro Troglio, aquel que lo trajo cuando jugaba con Buffarini por la derecha en Ferro; luego con Gustavo Alfaro, donde tuvo idas y vueltas, al igual que con Mariano Soso y Facundo Sava, que tarde o temprano lo utilizaron. Tras el interinato de Ortiz en 2018, el propio Oreja había puesto en duda su continuidad; pero, con el regreso de Troglio, cambió de opinión y extendió su vínculo hasta junio de 2019. Hoy Ortíz decidió, en conjunto, que no tendrá lugar en el armado del equipo, por lo que Oreja no seguirá en el Club.

Facundo Oreja a punto de sacar un lateral, atrás está Pedro Troglio quien lo trajo a Gimnasia.

Sin dudas el marplatense pasó a la historia de Gimnasia con el ascenso en 2013, siendo una pieza de las más usadas por Pedro Troglio: jugó 36 partidos. Luego participó de campañas importantes de Gimnasia, donde incluso se dio el lujo de jugar en dos ocasiones la Copa Sudamericana, además de estar en una final de Copa Argentina. Con sus 221 partidos jugados en el Lobo, se colocó como uno de los jugadores con más presencias con la camiseta albiazul.

Tuvo tres goles en Gimnasia: el primero fue en un empate ante Banfield, aquella calurosa tarde cuando tomó la lanza y fue, se acomodó y con un zurdazo la clavó en el ángulo izquierdo del arquero visitante; el segundo ante Olimpo de Bahía Blanca en 2016, victoria albiazul 1 a 0, ingresó por el segundo palo y la empujó; mientras que el tercero fue ante Independiente en un empate 3 a 3 en 2017. La curiosidad es que los tres tantos los convirtió en 60 y 118. Además, en ninguno de esos partidos perdió.

Con 36 años se despide de un club que se convirtió en su casa, donde pudo jugar en Primera División y en dos copas internacionales; participó de un plantel que jugó una final, se terminó despidiendo de buena manera con la Copa Superliga y el último tramo del torneo. Se ganó el aplauso y la ovación de los hinchas, que entonaron el “Oreee, Oreee”, que caía desde las tribunas el primer día; supo reponerse de momentos donde fue insultado. Quizás algunos le remarquen cuestiones técnicas, o tácticas, pero nadie le reprochará nunca la entrega por la camiseta. Así es este amor.

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